Presentación del proyecto

Un equipo sanitario, formado por personal del CHUAC, centros de salud de primaria y especializada de A Coruña, Complexo Hospitalario Xeral – Calde de Lugo y Arquitecto Marside de Ferrol, proporciona asistencia sanitaria especializada quirúrgica, de consulta y formativa en los municipios de Murra, Quilalí , Wiwilí y Ocotal, en el departamento de Nueva Segovia (Nicaragua). Tres mil personas se ven beneficiadas por este proyecto sanitario de cooperación internacional con una década de experiencia.

Agareso y Solidaridade Galega visibilizan en este Diario de A Bordo la promoción de calidad sanitaria en este país centroaméricano.


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viernes, 19 de noviembre de 2010

Buceo mortal

Eduardo Castro
Antía González (Puerto Cabezas, Nicaragua).- El municipio nicaragüense de Puerto Cabezas pertenece a la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN). Con Bilwi como capital y situada en la costa del Caribe, cuenta con una población de más de 30.000 habitantes en el que se habla, indistintamente, el español, el inglés, el creole y el miskito. Éste último es el que más se utiliza entre la población indígena de la región. La población miskita tiene una estrecha relación con el agua. Los medios fluviales que habitan son los proveedores de sus medios de subsistencia, lo cual determina la mayoría de sus características culturales.
La pesca es la principal fuente de ingresos de esta región. Los miskitos de la RAAN han capturado desde siempre pescado y marisco por distintos procedimientos, como la construcción de nasas o el buceo en apnea. Sin embargo, desde mediados del siglo XX, se introdujo el buceo con aire comprimido como uno de los métodos más habituales de pesca, especialmente para la captura de langosta.
Para este tipo de buceo se requiere un equipo complejo: un tanque de aire comprimido, un regulador y compresores, donde se rellenan los tanques con aire a presión. Se exige también una formación técnica especializada, lo que hace que esta actividad esté sujeta a una rigurosa normativa legal por todo el mundo que no siempre se cumple. Desde hace 25 años, se han desarrollado medios para poder trabajar bajo el agua conociendo las limitaciones del cuerpo humano y para saber adaptarlas a las condiciones subacuáticas.

Eduardo Castro
Por este motivo, la situación de la RAAN en materia de buceo por descompresión es una auténtica tragedia. Miles de personas practican el marisqueo en inmersión con aire comprimido sin ningún tipo de formación, acreditación, protección sanitaria ni garantías técnicas. Además, los equipos con los que cuentan son inadecuados. Como consecuencia de ello, los accidentes y enfermedades derivados de este tipo de buceo son frecuentes e incalculables.
Eduardo Castro
Solidariedade Galega, alertada por la ONG nicaragüense FUNDEMUNI-ILLS y en colaboración con la Universidad de URACCAN, el MINSA (Ministerio de Salud) y diversas asociaciones de buzos locales ha puesto en marcha una campaña de apoyo y sensibilización enfocada a paliar, dentro de sus posibilidades, esta tragedia que en los últimos 35 años se ha cobrado la vida de más de 100 personas y que ha dejado más de 150 lesionados medulares, la mayoría de ellos postrados en sus camas o en una silla de ruedas para el resto de sus vidas.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Contigo y con otra


Loreto Costa, (Murra, Nicaragua).- "Queda muy largo". Así me respondían las mujeres de Rosario, comunidad a  28 kilómetros de  Murra, cuando les preguntaba de donde venían. Para poder ser atendidas por las doctoras gallegas sus habitantes deben viajar en camión (habilitado como un autobús), a caballo o ir caminando.

Tres horas en camioneta, como le llaman, o 8 horas andando, es el tiempo que tardan en recorrer esa distancia. El vehículo sale de Rosario a las 5 de la mañana, a las 8 y a las 11. El último para regresar es a las 2 de la tarde, por eso muchos pacientes tienen que dormir en Murra alojados en casas de familiares, o conocidos, o en el propio centro de salud.

Mónica y Miguel se desplazaron hasta allí en ambulancia para ver las necesidades del pueblo, por si el año que viene pueden ir a prestarles atención sanitaria. Tardaron dos horas en ambulancia. El centro de salud de Rosario cuenta con una sala para ginecología, otra para urgencias y poco más. Hay un compartimento para la medicación, que hace las veces de farmacia y tiene un colchón en el suelo para que duerma el médico que esté de guardia. 

Al llegar Mónica y Miguel se encontraron a una mujer dándole de mamar a su bebé, enfermo de  neumonía, con un suero conectado. Llevaba 24 horas sentada en una silla y, de momento, no pensaban trasladarla.

Desde otra población lejana, San Gerónimo, viene Santos Marina Banegas, de 36 años. Cogió la camioneta de las seis de la mañana y llegó al centro de salud de Murra con su quinto hijo, de tan solo 45 días, a las 8. Le toca entrar en la consulta a las 2 de la tarde.

El papanicolau (citología) que se hizo en abril le salió alterado por lo que viene a hacerse otro de control. Pilar le explica que tiene una infección por el virus del papiloma humano, que se contrae por transmisión sexual y que al hombre no le afecta en nada pero en la mujer puede provocar cáncer de cuello uterino.

Santos responde negativamente cuando la ginecóloga le pregunta si ha tenido otras parejas anteriormente o si su marido, con el que lleva 20 años, ha estado con otras mujeres. Mientras le realiza el papanicolau Pilar le intenta hacer entender la gravedad en la que puede derivar esa infección si no se controla ni se trata.

Con mucha delicadeza, a través de otro tipo de preguntas, la especialista consigue que la paciente le proporcione un poco más de información. Con una mezcla de pudor, timidez y vergüenza (pena, le dicen aquí) Santos acaba reconociendo que igual su marido anda con otras, que ella no lo sabe. Como método anticonceptivo utiliza la inyección. “Eso solo evita el embarazo, pero no las enfermedades. Tiene que utilizar el preservativo porque la que sale perjudicada es usted”, le aconseja la ginecóloga de Lugo. La mujer no contesta y sale de la consulta. Se sienta en la sala de espera y cambia el pañal de su bebé, un trozo de tela sujeto con dos imperdibles.


Una tras otra las mujeres que pasan por la consulta van negando las infidelidades de sus maridos o "convivientes". Con mucha suavidad, Pilar va hablando con ellas para que se den cuenta de la realidad en la que viven. "Este virus no es como una planta que nace sola" o "si usted no estuvo con otro y el tampoco... ¿cómo nos explicamos esto?". Vilma Lago se apresura a decir que ella no. Tras una larga pausa Pilar continúa. "El es un poco mentiroso, ¿no?. ¿Se enfada cuando le lleva la contraria?"... y  Vilma, apretando los labios, baja la mirada y asiente.


Hablando con estas mujeres te das cuenta de el grado de sumisión que tienen ante el varón. La mayoría de los hombres tienen varios hijos con una mujer y a la vez tienen relaciones fuera de la pareja. Es frecuente además que en cualquier momento dejen a una por otra sin volver siquiera a visitar a sus vástagos.

Eso le ocurrió a Rita, una viejecita entrañable de 60 años, que no pasaba del metro cuarenta de estatura. Tuvo seis partos pero tres niños le murieron. A los otros los sacó adelante ella sola después de que su marido la dejara por otra. "Fui madre y padre a la vez", dice con un gesto que refleja lo dura que ha sido su vida.

Rita tiene prolapso uterino. Pilar le propone operarse dentro de 10 días en Quilalí, donde hay un quirófano. Entonces la mujer, con un hilillo de voz, dice que no puede ir porque es muy pobre y esa comunidad queda muy lejos de San Gregorio, la zona de montaña donde vive.

La anciana tuvo que quedarse a dormir en el centro de salud porque ya no había camión para regresar. A la mañana siguiente, Pilar, Marta y yo la fuimos a visitar para darle algo de ropa y unos córdobas (moneda nicaragüense) para que pueda pagar el transporte hasta Quilalí. Emocionada, Rita se deshacía en agradecimientos. Al despedirnos, el contacto de nuestras manos provocó, durante unos segundos, un sentimiento de unión difícil de explicar.

Esa misma noche oímos cantar entre risas a unos hombres que iban borrachos por la calle “cuatro meses contigo mi amor, cuatro meses con otra. Y los cuatro meses que quedan…. contigo, con otra y con otra”.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Alerta sanitaria

Loreto Costa, (Murra, Nicaragua).- Nicaragua es el segundo país más pobre de Latinoamérica. Actualmente está activa una alerta sanitaria a causa de un brote de leptospirosis, una enfermedad provocada por una bacteria que se encuentra en el orina de los animales, especialmente de las ratas. La infección leve puede provocar solo sintomatología leve falta de apetito, fiebre y/o vómitos.

La sintomatología en una primera fase  es similar a la de un resfriado común, a la de la malaria o a la fiebre amarilla. En una segunda fase, de mayor gravedad, provoca hemorragias intestinales, arritmia, insuficiencia cardiaca y renal. Y si no se trata, en casos extremos, los daños renales o cardiacos pueden provocar la muerte

En Nicaragua hay 16 departamentos (comarcas) afectados y 15 muertos. La población está recibiendo tratamiento preventivo a base de doxiciclina (dos comprimidos a la semana durante tres semanas) pero aún así, vemos situaciones  de riesgo como bañarse en ríos contaminados o falta de higiene personal y en el hogar, donde además de cohabitar con  ratas, mantienen contacto con animales domésticos como perros o cerdos sin preocuparse de lavarse después para evitar un posible contagio.

La falta de higiene suele acentuarse con la pobreza y en Nicaragua abundan ambas. Se han conseguido avances, sobre todo a través de la educación de los menores, pero, a pesar de los esfuerzos del personal sanitario para informar a la población sobre hábitos saludables, queda un largo camino que recorrer.

En localidades rurales como Murra se está realizando un gran trabajo en la erradicación de enfermedades importantes y endémicas de la zona. Se ha reducido el número de casos de malaria, muerte neonatal, brotes de lehismaniasis (similar a la malaria) convirtiendo la enfermedad crónica en edad avanzada en la principal causa de morbi-mortalidad.

Gracias a la planificación familiar se ha reducido considerablemente la mortalidad infantil. Por el contrario, ha aumentado la mortalidad por violencia con arma blanca o de fuego. La edad media de embarazo va de los 13 hasta 40 años, con un promedio de 4 a 6 hijos.

Entrevista a Dinora Monje, enfermera en el centro de salud de Murra


El equipo de AGARESO entrevista a Dinora Monje, una enfermera de obstetra, con 15 años de experiencia, que además lleva todo el trabajo administrativo del centro de salud de Murra. Empezó a colaborar a los quince años y después se fue a estudiar a Ocotal. Tiene 32 años y solo un hijo, de 12, que también colabora en la brigada juvenil. Entre ella y otras dos enfermeras prestan atención a 16.000 personas.


viernes, 5 de noviembre de 2010

Mi cuerpo es tuyo


Loreto Costa, (Murra, Nicaragua).- Apenas hay sitios libres en la sala de espera de ginecología. Decenas de mujeres de rostros curtidos por el sol, en los que puede leerse en cada arruga la dureza de sus vidas.

En un solo día Pilar ha atendido a 59 pacientes con todo tipo de patologías y realización de pruebas diagnósticas como legrados, ecografías, citologías, biopsias de cérvix… cuando en España lo habitual es realizar un máximo de 30 consultas en las que no se practican ese tipo de intervenciones. Suelen ser primeras citas e informar de pruebas anteriores.

La mayoría de las mujeres parecen tener más edad de la que realmente tienen. Predomina el matriarcado, la mujer es la que lleva el peso de la familia. El hombre va y viene con total libertad. En muchos casos ni siquiera aporta dinero o recursos, sin embargo, tiene poder de decisión sobre el cuerpo de la mujer.

Los hombres consideran que las mujeres existen para servir y agradar a los varones hasta el punto que ellos deciden qué es lo que ellas pueden o no hacer. Les quitan autonomía y capacidad. En definitiva, les arrebatan sus derechos.

Paula Francisca tiene 33 años,  cinco hijos y espera el sexto, una niña que viene de nalgas según revela la ecografía que le hace Pilar. No quiere tener más, pero su marido no quiere que se haga una ligadura de trompas. De usar preservativo tampoco quiere ni oír hablar, nos dice Paula.

Con 30 años Marta Nidia tiene 7 hijos. Ha venido al centro de salud caminando durante dos horas, al lado de su marido, montado a caballo con la menor de sus hijas de tan solo un año. El resto de sus hijos se quedaron en casa solos, a cargo de la mayor, de 13 años. Dice que su marido quiere tener más hijos porque es evangelista. “Yo no deseo estar pariendo todo el tiempo pero me da miedo la operación”, dice en voz baja.

Al hablar de casos así, Dinara, enfermera obstetra comenta espontáneamente “el pastor y su mujer planifican (toman medidas anticonceptivas) pero no dejan que su rebaño planifique”.

Aunque no es habitual, hay mujeres jóvenes que se han hecho la ligadura de trompas, como Xiomara, de 25 años, aunque eso sí, después de tener cinco hijos. El primero lo tuvo a los 15 años. La última es una niña de 8 meses, que juega en el pasillo. Tras ese parto decidió operarse, de acuerdo con su marido, dice.

En Murra descubrimos que las niñas se inician en las relaciones sexuales con 13 años, edad a la que además, muchas quedan embarazadas. También hay casos de violencia sexual, incluso dentro de la propia unidad familiar.

El Estado y la Iglesia también han determinado políticas para controlar el cuerpo de las mujeres. Hace un año que se ha prohibido la interrupción del embarazo, aún cuando éste pone en riesgo la salud y la vida de la mujer.

Este cartel está en la casa de maternidad, donde se alojan las mujeres embarazadas las últimas semanas antes del parto. No es necesario decir más.

Caries en la educación


Loreto Costa, (Murra, Nicaragua).- A las ocho de la tarde del miércoles se fue la luz. A la mañana siguiente aún no había vuelto. “Tiene que llegar un técnico de Unión Fenosa desde Ocotal para arreglarlo. Ya está avisado”, nos dice una enfermera. 

A Fina y Minuca ese contratiempo no les impedía pasar consulta de oftalmología. Pero Pilar no podía hacer ecografías y Marta tendría que limitarse a realizar extracciones. Alternativa, adelantar la visita al colegio para educar a los niños sobre higiene bucal.

Clase por clase, decoradas con símbolos patrios, la odontóloga lucense les pregunta a los escolares si tienen cepillo, si se lavan los dientes, si toman fruta… y les aconseja “hay que lavarse los dientes tres veces al día, de arriba abajo, también la lengua y las muelitas”.  Esa última palabra desencadenó una gran carcajada de los pequeños, mientras jugaban con los cepillos que les habían regalado Marta y Puri.

Obedientes pero sin parar de bromear entre ellos, los niños formaron una fila para que la auxiliar de enfermería de Cambre les aplicara fluor en unas cubetas dentales que debían apretar con los dientes. La luguesa controlaba el tiempo que debían llevarlo puesto y les mandaba retirarlo.

En el patio de tierra se acerca a saludarnos Arlin. El día anterior estuvo en la consulta de oftalmología. Una gran sonrisa le ilumina los ojos, enmarcados en sus nuevas gafas. Tiene 10 años y cursa quinto grado. Nos cuenta que las clases empiezan a las siete de la mañana y finalizan a las 12 del mediodía.

El centro escolar Lastenia Castro de Barahona tiene 187 alumnos de entre 3 y 14 años. “La educación es obligatoria hasta los 18 años, aunque hay muchas deserciones al finalizar primaria por problemas económicos.

Deben trabajar para ayudar a sus familias”, nos comenta la subdirectora del colegio, Ruth María Celedón. “Sin embargo, los interesados en continuar sus estudios pueden hacerlo a través de distintos programas educativos establecidos en horarios especiales para que puedan acudir, como los sábados”. El sueldo base de una profesora es de 3.500 córdobas (116 euros), con antigüedad asciende a 4.000 córdobas ( 132 euros).

Ruth María afirma que apenas existe absentismo escolar en primaria. “La asistencia ronda el 90%” dice orgullosa, “solo faltan cuando están enfermos”. 

Sin embargo, al hablar con algunos niños, nos damos cuenta que no es del todo cierto. Nuria tiene 11 años y hoy no ha ido a la escuela porque tenía que hacer mandados. Tuvo que ir a buscar los ingredientes para rellenar los enchilados que prepara su madre para vender.

“Me gusta mucho aprender. Hoy estamos haciendo multiplicaciones”, dice muy redicha Nayelis Joamariz, de 9 años. Sentada en su pupitre con una gran sonrisa añade “Me bañé de mañanita, me lavé los dientes y vine”. Al preguntarle si va a clase todos los días contesta “bueno, a veces llego tarde porque me levanto tarde, algunos días tengo que hacer mandados…”.


Buscamos a Mónica, la coordinadora de la brigada médica, para volver al centro de salud. La encontramos sentada fuera, apuntando los datos de la actividad escolar. Está rodeada de preciosas niñas vestidas con uniforme que cantan y tocan palmas. Nunca olvidaremos esa imagen de alegría.

Entrevista con Gilma Méndez, directora del Centro Pipitos


Gilma Méndez, directora del Centro Pipitos para niños con discapacidad, narra ante los micrófonos de AGARESO el trabajo que desempeñan en este centro, en el que atienden a menores que a menudo sufren la incomprensión de la sociedad nicaragüense.

Los Pipitos: un oasis en medio de la indiferencia

Loreto Costa, (Ocotal, Nicaragua).- Cristian tiene 3 años y la mirada más triste que he visto en Nicaragua. Está sentado en una silla, al lado de su madre, con las piernas inertes. Ella nos comenta que está esperando la valoración médica que le diga por qué su hijo no camina y si llegará a hacerlo algún día

César, uno de los traumatólogos de Solidariedade Galega, le pide que le enseñe la espalda, y al verla, diagnostica una espina bífida (un defecto de cierre de la columna vertebral). Además de no poder andar, la enfermedad provoca, entre otras cosas, falta de control de los esfínteres.

En España un niño con ese problema podría ser operado, aunque no mejoraría mucho su calidad de vida. Por su complejidad, su elevado coste y la corta esperanza de vida, la intervención en Nicaragua ni se plantea.

Cristian podría morir en unos meses de hidrocefalia (aumento de la presión intracraneal) o meningitis. La falta de medios, educación y sobre todo la pobreza en la que vive una gran parte de la población impide que puedan tener unas condiciones de habitabilidad mínimamente higiénicas.

A pesar de la gran ayuda que presta la brigada médica de Solidariedade Galega, la necesidad es tal que su enorme trabajo se queda pequeño. Pero incluso las situaciones más dramáticas, son asumidas sin caer en la impotencia.

El personal sanitario tiene que imponerse una especie de coraza para evitar que los casos tan duros que tratan a diario puedan afectarles psicológicamente. De lo contrario no podrían hacer su trabajo. El tiempo que viva, Cristian está condenado a una silla, que ni siquiera es de ruedas. Sin darse cuenta su rostro refleja esa cruda realidad.

A Cristian lo conocimos en Pipitos, un centro regional de rehabilitación y educación temprana para atender a niños con discapacidad. Lleva tan solo dos meses funcionando en Ocotal y en ese corto periodo de tiempo ya han realizado 540 atenciones a 130 niños. En el centro se trabajan cuatro áreas: estimulación temprana, fisioterapia, terapia del lenguaje y autonomía.

Allí conocimos también a Kati Milagro, de cinco años, con parálisis cerebral y a Ebert, de 18, con síndrome de down. Increíblemente, hasta su mayoría de edad, Ebert no ha sido sometido a estudio médico alguno ni ha recibido ningún tipo de estimulación. Es completamente dependiente, incapaz siquiera de vestirse solo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

De boca en boca


Loreto Costa, (Murra, Nicaragua).- Judith Sirias es la única dentista de Murra. Además de trabajar en el centro de salud tiene que desplazarse a las comunidades, equivalente a las aldeas gallegas más remotas de hace 50 años.

Dado que tiene que atender a una población de más de 16.000 personas solo puede dedicarse a las extracciones. Es un problema de tiempo, pero también de dinero ya que el material necesario para realizar empastes es muy caro y los medios prácticamente inexistentes.

Comenta que puede realizar hasta 50 extracciones en un día y cuando la jornada laboral se alarga en una comunidad tiene que quedarse a dormir allí por falta de medios de transporte o por la larga duración del trayecto. Su salario es de 9.000 córdobas (menos de 400 euros) y los gastos de desplazamiento y manutención corren por su cuenta.

Fotografía: Eduardo Castro
Judith explica que la mayoría de la población se pone “coronas” en los dientes por estética, pero también para taparse las caries. Son de metal y colocadas con cemento por un mecánico dental. Recuerda a los dientes de oro tan habituales hace algunos años en España.

Meilin Lago tiene 8 años y viene desde San Francisco caminando con su madre. Han tardado dos horas. Dice que su madre nunca ha ido al dentista. Con solo 26 años ya tiene dentadura postiza.

Ante la “avalancha” de pacientes que quieren aprovechar la visita de la brigada médica española para ser tratados, Judith ayuda a Marta, odontóloga y a Puri, auxiliar de enfermería. Mientras la luguesa empasta, la nicaragüense extrae.

Realizar ese trabajo conjunto no ha sido fácil. Fue necesario tirar de imaginación para conseguir que el instrumental del sillón funcionase. Botellas de agua vacías, cinta aislante, la colaboración de una chiquilla que mantuviera pulsado un botón o metros y metros de cable tirados son algunos de los recursos empleados para realizar las revisiones y los empastes.

Ir al dentista no es agradable para muchas personas en España, pero aquí están encantados de poder acudir a uno.

A primera vista

Loreto Costa, (Ocotal, Nicaragua).- La primera parada de la Brigada Médica de Solidariedade Galega que se desplazó a Nueva Segovia es Ocotal, una población de 40.000 habitantes. Allí permanecerán los tres traumatólogos y dos enfermeras de quirófano, mientras las otras especialistas se desplazarán por las comunidades rurales de Murra, Wiwilli y Quilalí.
Fotografía: Eduardo Castro
En Ocotal, César, Arturo, Juan, María y Carmen trabajarán en el hospital, donde además de tener falta de medios, las medidas higiénicas brillan por su ausencia. "La primera vez que vine había perros comiendo  por los pasillos” dice César, el traumatólogo más veterano de la expedición. Ahora ya no se ven esos animales pero se siguen produciendo situaciones de falta de higiene inconcebibles en  España.

El personal de las otras tres especialidades médicas de la brigada, odontología, oftalmología y ginecología llega primero a Murra, población de 16.507 habitantes, a dos horas en coche de Ocotal

La expectación que despierta la visita del personal médico es enorme ya que en este departamento, por ejemplo, no hay oftalmólogo y hay personas con problemas graves de visión que nunca han tenido una revisión ocular

La consulta más cercana está en Managua, a 300 quilómetros, equivalente a ocho horas de autobús. Pero además del tiempo existe otra limitación, la falta de recursos económicos.

Los pacientes acuden al centro de salud caminando durante horas, por unas pendientes interminables ya que se trata de una zona montañosa. Muchos tienen que hacer el camino de regreso de noche, por pistas de tierra sin iluminación, expuestos a mordeduras de serpientes venenosas, por lo que acuden al centro con una pequeña linterna.
En la sala donde pasan consulta Fina y Minuca, con la ayuda de Teruca, conocimos a personas como Anielka, una niña de 10 años con estrabismo y una hipermetropía de +10 dioptrías que provoca que prácticamente no vea de lejos y muy poco de cerca.

Nerviosa, entra a la consulta, presa de una gran timidez. Apenas eleva la voz para decir si ve o no las letras de la pared cuando Minuca le pregunta. Mantiene el gesto serio en todo momento.

Sus problemas de visión comenzaron a los dos años pero al no haber sido atendida nunca por un especialista ahora ya no recuperará vista. A Anielka le gusta mucho leer y las oftalmólogas buscan entre los cientos de gafas que traen unas que le puedan valer para ver las letras un poquito mejor. Fina también le regala un libro y entonces, el rostro de Anielka se ilumina con una leve sonrisa.