Presentación del proyecto

Un equipo sanitario, formado por personal del CHUAC, centros de salud de primaria y especializada de A Coruña, Complexo Hospitalario Xeral – Calde de Lugo y Arquitecto Marside de Ferrol, proporciona asistencia sanitaria especializada quirúrgica, de consulta y formativa en los municipios de Murra, Quilalí , Wiwilí y Ocotal, en el departamento de Nueva Segovia (Nicaragua). Tres mil personas se ven beneficiadas por este proyecto sanitario de cooperación internacional con una década de experiencia.

Agareso y Solidaridade Galega visibilizan en este Diario de A Bordo la promoción de calidad sanitaria en este país centroaméricano.


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miércoles, 10 de noviembre de 2010

De traslado


Loreto Costa, (Wiwili, Nicaragua).- El viaje de Ocotal a Wiwilí fue largo y  tortuoso por el mal estado de la carretera, una pista de tierra y piedras. Nos llevó cuatro horas y media recorrer en coche 123 kilómetros. Viajamos en dos ambulancias. En una iban, con todo el equipaje y material sanitario, Mónica, la coordinadora, y Miguel, para grabar la otra ambulancia en la que íbamos las demás.

A medio camino, más o menos, dan aviso de una emergencia. Hay que trasladar, desde Quilalil  al hospital de Ocotal, a un niño con neumonía y necesitan la ambulancia.

Mientras Mónica y Miguel esperan en el centro de salud del pueblo con todo el equipaje que hubo que descargar del vehículo, nosotras 7 continuamos camino de Wiwilí.

Durante el trayecto anocheció y percibimos con claridad el peligro que corren las personas que van caminando por el margen de la carretera completamente a oscuras. Algunos portan una pequeña linterna. Los menos.


Pero más sorprendente fue lo que les pasó a Mónica y a Miguel. En el medio y medio de la calzada se encontraron a un hombre ebrio durmiendo. El conductor no paró. Simplemente lo esquivó. Poco después vieron un pollo, cruzando delante del coche. Entonces Elías paró, bajó y lo levantó por el cuello.

Ante la mirada atónita de los dos, el chófer se puso a conducir con una sola mano, mientras llevaba en la otra el pollo por fuera de la ventanilla para gastarles una broma a los españoles. Ante esa situación, Mónica y Miguel rompieron a reír a carcajadas y empezaron a bromear con el conductor. “Puede hacerse una rica sopa si quiere”, le dice a Miguel vacilón.

Llegamos a Wiwilí sobre las ocho y media de la tarde, cansadas y “mazadas” por los botes que pegaba el coche, pero conscientes de que eso no era nada comparado con los trayectos que tenían que hacer muchas personas para poder ser atendidas por especialistas gallegas.
 
A las nueve se fue la corriente y, con la tenue luz de un par de velas y linternas, esperamos por ellos hasta la una de la madrugada para ayudarles a descargar las maletas. Al día siguiente tampoco había energía eléctrica por lo que no se pudieron hacer ecografías, por ejemplo.

En Wiwilí hay actualmente 235 embarazadas. La gran mayoría de ellas nunca se ha hecho un ultrasonido, como le llaman aquí, a pesar de haber parido ya cinco o seis hijos. Teresa Falcón es una de ellas. Tiene 25 años y está embarazada de su sexto hijo. “Tengo 5 varones y me gustaría una hembra”, me dice mientras le hacen una ecografía. Sin embargo, la prueba revela que trae otro niño.
 
También viene a hacerse una ecografía Ángela. Llegó en bote junto con otras 14 embarazadas, procedentes de comunidades muy alejadas, que hasta ahora habían parido siempre en casa. Salió de su casa a las tres de la mañana, y después de caminar tres horas para llegar al río, montó en la lancha ambulancia.

Llegaron a las ocho y media de la mañana a la playa del río, donde las recogieron en coche para trasladarlas al centro de salud, donde están trabajando las especialistas españolas.

Sin embargo, poco a poco estos casos de multiparidad van disminuyendo. Al hablar en la sala de espera con algunas mujeres comprobamos que está bastante extendida la planificación familiar. Muchas tienen solo un hijo o dos y no se plantean tener  más por el momento. “Las mujeres ya no quieren hacer chavales. Están negadas”, comenta un hombre en el hospedaje donde nos alojamos.

martes, 9 de noviembre de 2010

TESTIGO DIRECTO: Mejor sola que mal acompañada

Loreto Costa, (Murra, Nicaragua).- Colindre tiene 73 años y 9 hijos. Su historia es un claro ejemplo de la vida que llevan las mujeres nicaragüenses en las comunidades rurales como Murra.

Colindre tuvo un marido y un conviviente. Su primer marido le pegaba “desde el mismo momento que salimos de la iglesia”, dice. Después convivió con otro hombre que la trató bien hasta que le fue infiel con otra.

Ella sola sacó adelante a sus hijos, haciendo de madre y de padre a la vez. Ahora, en su pulpería (tiendecita similar a un ultramarinos) nos cuenta su relato vital.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Entrevista a Dinora Monje, enfermera en el centro de salud de Murra


El equipo de AGARESO entrevista a Dinora Monje, una enfermera de obstetra, con 15 años de experiencia, que además lleva todo el trabajo administrativo del centro de salud de Murra. Empezó a colaborar a los quince años y después se fue a estudiar a Ocotal. Tiene 32 años y solo un hijo, de 12, que también colabora en la brigada juvenil. Entre ella y otras dos enfermeras prestan atención a 16.000 personas.


jueves, 4 de noviembre de 2010

A primera vista

Loreto Costa, (Ocotal, Nicaragua).- La primera parada de la Brigada Médica de Solidariedade Galega que se desplazó a Nueva Segovia es Ocotal, una población de 40.000 habitantes. Allí permanecerán los tres traumatólogos y dos enfermeras de quirófano, mientras las otras especialistas se desplazarán por las comunidades rurales de Murra, Wiwilli y Quilalí.
Fotografía: Eduardo Castro
En Ocotal, César, Arturo, Juan, María y Carmen trabajarán en el hospital, donde además de tener falta de medios, las medidas higiénicas brillan por su ausencia. "La primera vez que vine había perros comiendo  por los pasillos” dice César, el traumatólogo más veterano de la expedición. Ahora ya no se ven esos animales pero se siguen produciendo situaciones de falta de higiene inconcebibles en  España.

El personal de las otras tres especialidades médicas de la brigada, odontología, oftalmología y ginecología llega primero a Murra, población de 16.507 habitantes, a dos horas en coche de Ocotal

La expectación que despierta la visita del personal médico es enorme ya que en este departamento, por ejemplo, no hay oftalmólogo y hay personas con problemas graves de visión que nunca han tenido una revisión ocular

La consulta más cercana está en Managua, a 300 quilómetros, equivalente a ocho horas de autobús. Pero además del tiempo existe otra limitación, la falta de recursos económicos.

Los pacientes acuden al centro de salud caminando durante horas, por unas pendientes interminables ya que se trata de una zona montañosa. Muchos tienen que hacer el camino de regreso de noche, por pistas de tierra sin iluminación, expuestos a mordeduras de serpientes venenosas, por lo que acuden al centro con una pequeña linterna.
En la sala donde pasan consulta Fina y Minuca, con la ayuda de Teruca, conocimos a personas como Anielka, una niña de 10 años con estrabismo y una hipermetropía de +10 dioptrías que provoca que prácticamente no vea de lejos y muy poco de cerca.

Nerviosa, entra a la consulta, presa de una gran timidez. Apenas eleva la voz para decir si ve o no las letras de la pared cuando Minuca le pregunta. Mantiene el gesto serio en todo momento.

Sus problemas de visión comenzaron a los dos años pero al no haber sido atendida nunca por un especialista ahora ya no recuperará vista. A Anielka le gusta mucho leer y las oftalmólogas buscan entre los cientos de gafas que traen unas que le puedan valer para ver las letras un poquito mejor. Fina también le regala un libro y entonces, el rostro de Anielka se ilumina con una leve sonrisa.